domingo, 26 de septiembre de 2010

95.-TRAINING DAY

DIRIGIDA POR: Antoine Fuqua
INTÉRPRETES: Denzel Washington, Ethan Hawke, Scott Glenn, Tom Berenger, Eva Mendes
AÑO: 2001/DURACIÓN: 122’/GÉNERO: Policíaco, thriller

                            

    “-¡Ohh! ¡Vamos! ¿Mi amigo? ¿Dime por qué? Porque me llamaba por mi nombre de pila? Esto es una competición y la he ganado por goleada, es mi trabajo, y también el tuyo. Roger vendía droga a los niños, el mundo estará infinitamente mejor sin él. ¡Ese hombre era uno de los delincuentes más buscados de Los Ángeles!”

    Intensa mirada a la jungla urbana en la que combaten a diario policías y delincuentes en la que brilla un Denzel Washington que borda su personaje, tanto que le valió el Oscar al mejor actor. Este es “el show de Washington”, su “Scarface” por decirlo de alguna manera.

    Todos los días, en las calles de las zonas urbanas deprimidas de los Estados Unidos se libra una guerra; una guerra entre residentes, traficantes de droga y los que han jurado proteger a unos de los otros. Esta guerra tiene sus víctimas y sus verdugos, y una de sus figuras más importantes es el sargento Alonzo Harris (Denzel Washington), un agente de narcóticos con 13 años de experiencia cuyos discutibles métodos hacen difusa la línea entre la legalidad y la corrupción. Jake Hoytt (Ethan Hawke), un joven policía recién asignado a narcóticos, comienza sus rondas a la orden de Alonzo, para aprender de él…

    Este drama policial, está sobre todo muy bien ambientado, con escenas de acción muy logradas, podemos ver la otra cara de la moneda de las grandes ciudades, como es en este caso, los suburbios de Los Ángeles. ¡Caray! Ahí no se andan con chiquitas, ya que esas personas de los barrios marginales, tienen sus propias normas, sus propias leyes, una especie de “código de honor” para que apoyándose entre unos y otros, puedan salir a flote como puedan. Siempre y cuando no se entrometa gente como el Sargento Harris, que se aprovecha de su cargo (“-Somos policías, podemos hacer lo que nos de la gana”), y es lo más corrupto que puedan imaginar. Es una película dura, en la que el espectador no quisiera estar en el pellejo de nadie, ni de los sospechosos a los que interroga Alonzo, ni del novato Jake que entre otras faenas, su compañero le deja tirado en una casa desconocida con tres chicanos que se mueren de ganas por matarlo, ni del propio Alonzo, que como es de esperar, no acaba nada bien.

    El antiguo director de vídeos musicales y anuncios publicitarios Antoine Fuqua, firma un thriller de nervio, tenso y violento, de magnífica factura y ritmo vibrante. Toda la película transcurre en un día, pero ¡caramba!, menudo día…jamás lo olvidará el principiante Hoytt, que con esa cara de niño y el letrero de novato que lleva en la frente, es carne de cañón para los delincuentes y maleantes que no son pocos los que hay en la periferia de Los Ángeles. No se si será tan exagerado en la realidad, pero desde luego uno se lo piensa dos veces a la hora de meterse allí, en “la boca del lobo”. Resulta chocante, que a estas alturas, en el siglo XXI aún haya barrios en los que un blanco no pueda entrar, sino, es hombre muerto. Pero Alonzo es un curtido agente, que conoce muy bien el mundo de las bandas callejeras y los barrios conflictivos. Y él es el jefe, el que manda en uno de esos barrios, porque gracias a su cargo, tiene a todos a su merced, como si fueran marionetas y él, el titiritero. Washington parece disfrutar de una interpretación insuperable que hace ensombrecer al resto. Normal que le dieran el Oscar al mejor actor, ya era hora. Junto con Samuel L. Jackson y Sidney Poitier y alguno más que seguro que me dejo, lo considero el mejor actor de color del momento. Si ya estuvo fantástico en “Philadelfia” (1993) de Jonathan Demme o en “American gangster” (2007) de Riddley Scott, aquí, metiéndose en la piel del Sargento Alonzo, lo borda.






94.-GLADIATOR

DIRIGIDA POR: Riddle Scott
INTÉRPRETES: Russell Crowe, Joaquin Phoenix, Richard Harris, Oliver Reed, Djimon Hounsou, Connie Nielsen
AÑO: 2000/DURACIÓN: 155’/GÉNERO: Histórica

                   

    “-¡Lo que hacemos en el presente…hace eco en la eternidad!”

    Esta es la primera verdadera epopeya de Hollywood sobre romanos desde hace 40 años; desde “Espartaco” (1960) de Stanley Kubrick.

    Como cabía de esperar de Riddle Scott, la película es épica en escala y también en imaginería, pues Roma se recrea de forma soberbia en la pantalla. Además de los trucos informáticos, las secuencias de lucha escenificadas con brillantez y los decorados espectaculares, Scott no pierde de vista el lado humano de la historia y nos ofrece un relato histórico, terrible y fascinante. Oliver Reed, lamentablemente murió durante el rodaje (las escenas póstumas fueron generadas con ayuda de un doble y trabajo de ordenador). Joaquin Phoenix, hace un buen trabajo. Al parecer estaba bastante nervioso durante el rodaje, ya que nunca había tenido un papel tan importante, pero Riddle confió plenamente en él, y con la ayuda de Russell, que fue quien le calmó, el que le tranquilizó para que se dejase llevar (como ya hizo en su día Johhny Depp con Jordi Mollá en “Blow”. La primera producción norteamericana del actor español por cierto). Phoenix lo hace fenomenal, tan bien que acabó siendo nominado al Oscar al mejor actor secundario, pero se lo arrebató Benicio del Toro por “Traffic” (2000), de Steven Sodenbergh. Estaba cantado, no tenía mucho que hacer frente a un peso pesado de la interpretación como Benicio, quien recientemente acaba de estrenar su segunda película del díptico del mismo director, (Sodenbergh), “Che, Guerrilla” y está en su línea, fabuloso. Y respecto a Russell Crowe, sí, también fue nominado y a diferencia de su compañero de reparto, acabó llevándose el Oscar al mejor actor. No le quito mérito, Russell está estupendo en su papel, pero creo que debió habérselo llevado Javier Bardem por su interpretación del escritor gay, Reinaldo Arenas en “Antes que anochezca” (2000). Pienso que es más difícil interpretar a un homosexual (con acento cubano incluido), que al típico héroe de turno de la clásica epopeya. A todo esto, el papel principal de “Gladiator”, fue ofrecido primeramente a Mel Gibson, pero éste declinó la oferta afirmando que era demasiado mayor, y les recomendó a su paisano australiano Russell Crowe. Acertó de pleno. Éste perdió 15 kilos y trabajó sus músculos para convertirse en Máximo, general romano convertido en gladiador y objeto de deseo de mujeres inteligentes.

    Máximo (apodado como “el hispano”, por su origen español), es exiliado cuando su mentor, César Marcus Aurelius (Richard Harris) es asesinado y sucedido por su ambicioso y malvado hijo, Cómodo (Joaquin Phoenix). Entonces se entrena como gladiador y jura vengarse, algo comprensible si pensamos que Cómodo lo expulsa del seno de Roma y trata de matarlo haciendo asesinar a toda su familia.

    Gran película de Scott, que calló más de una boca cuando algunos listillos decían por ahí que estaba acabado después de unos cuantos fracasos. De eso nada; puede que halla “patinado” en más de una ocasión, pero cuando quiere “está en forma” y te hace un peliculón tipo “Alien, el octavo pasajero” (1979), “Blade Runner” (1982), “Black Rain” (1989), “Thelma y Louise” (1991), esta epopeya histórica o “American Gángster” (2007), con Russell Crowe nuevamente al frente. Aunque el final no me convenció mucho pero en fin.

    Magnífica fotografía y banda sonora de Hans Zimmer, que también estuvieron nominadas, pero finalmente se llevó cinco estatuillas: mejor película, “ actor (muy discutido este premio), “ vestuario, “ efectos especiales y “ sonido. Según Riddle, si se gana el Oscar a la mejor película, ha de ganar también a la mejor dirección. Tiene toda la razón del mundo, él estuvo nominado, pero no lo ganó, se lo arrebató Steven Sodenbergh por “Traffic”. Eso es muy raro, que le den el Oscar a la mejor película, pero no a la mejor dirección. Ésta fue una de las poquísimas ceremonias que pasó esta rareza.

    Las mejores escenas, la de la primera batalla en Germania, mientras nieva, las luchas de los gladiadores en plazas cutres (que son algo así como los estadios de 2ª división o 2ª B y el Coliseo romano, el Camp Nou o el Bernabéu), y la escenita del tigre, cuando se lo carga con la espada…tela, tela…. (-“¡Hispano!, ¡Hispano!, ¡Hispano!, ¡Hispano!...”)








93.-ACORDES Y DESACUERDOS (SWEET AND LOWDOWN)

DIRIGIDA POR: Woody Allen
INTÉRPRETES: Sean Penn, Uma Thurman, Samantha Morton
AÑO: 1999/DURACIÓN: 98’/GÉNERO: Comedia

               

    E. Ray: “-No se…podríamos ir al vertedero a matar ratas…”

    Woody Allen ha recurrido a un homenaje a uno de sus artistas de jazz favorito, Django Reinhardt. Al contrario de en “Broadway Danny Rose” o “Zelig”, no se trata de una recreación ficticia, aunque aquí el protagonista se llama Emmet Ray (Sean Penn), un chulo engreído con rasgos paranoicos que esconde toda una filosofía perdedora. Allen le sitúa igual de patético cuando trabaja que cuando ama, convirtiéndole en un ser entrañable para el espectador aunque sea igualmente repulsivo. Esta dualidad viene escenificada por la soberbia interpretación de Sean Penn, para mí, el mayor camaleón del actual cine americano, que borda su trabajo. De hecho, los momentos de mayor intensidad de “Acuerdos y desacuerdos” son, fundamentalmente actorales, y no sólo corresponden a Penn, sino también a su novia muda Hattie (Samantha Morton), que está soberbia en su silencio continuo. No es de extrañar que ambos fueran nominados al Oscar y que, como es costumbre, no lograran la estatuilla ante una Academia ciega en el reparto de premios.

    La película se sitúa en los años treinta, y la recreación de la época, es perfecta, rica en matices y verosímil con lo que se plasma. Todo ello hace pensar que Allen con el paso del tiempo, se ha convertido en un cineasta con un gran sentido del ritmo cinematográfico y un hábil constructor de situaciones dantescas y emocionantes. Cuando Emmet le dice a Hattie que se tienen que separar, la muchacha lo admite con la tristeza en el rostro. (Él le dice que no es un músico cualquiera, es un artista, “el segundo mejor guitarrista del mundo”, porque antes va su ídolo Django Reinhardt, un gitano del que siente devoción y desearía con todas sus fuerzas poder conocerle personalmente algún día. Ese día llega, pero Emmet se desmaya del increíble asombro ante tal leyenda del jazz). Más tarde, cuando la vuelve a ver, ya casado con Blanche (Uma Thurman), renacen en él los sentimientos que conllevan la oportunidad perdida y los errores cometidos.

    Se podría decir, que más que un homenaje al jazz, el género favorito de Allen, este estupendo largometraje es un canto nostálgico a una época y a unos personajes irrepetibles. El mundo de la farándula en la década de los treinta, está tan bien ambientado, que no tiene nada que envidiar al de hoy en día.

    Woody Allen es uno de mis directores favoritos, es un genio, tanta es la dependencia que tenemos de su cine y tan grande es la admiración que todos sentimos por su vena creadora, que el año que no estrene ningún film, encontraremos que nos falta algo en la cartelera. Tiene tanto talento el cineasta neoyorquino, y tantísimas buenas comedias, que me ha resultado verdaderamente difícil elegir una de ellas. Incluidos los dramas, no me falta ninguna por ver, he visto las 49 películas en las que ha trabajado como director, actor o guionista. ¡Qué grande eres, Woody!

                   




92.-AMERICAN BEAUTY

DIRIGIDA POR: Sam Mendes
INTÉRPRETES: Kevin Spacey, Annete Bening, Thora Birch, Mena Suvary, Chris Cooper, Wes Bentley
AÑO: 1999/DURACIÓN: 121’/GÉNERO: Tragicomedia

                         

    Atrévase a ver la mejor película del año. Inteligente, provocativa y divertida. Ha gustado a todos los públicos de todo el mundo y ha conseguido entrar ya en la historia del cine. Ganadora de cinco Oscars (mejor película, “ director, “ guión, “ actor y “ fotografía), es el debut de Sam Mendes como director. ¡Menudo comienzo! Y menudo reparto, porque están todos fabulosos, Mena Suvary en el papel de la típica rubia experimentada en temas sexuales que luego resulta ser virgen, Thora Birch, una adolescente triste y resentida que quiere escapar de casa, Chris Cooper, un militar retirado que tiene tiranizados a su mujer catatónica y a su extraño hijo Ricky (Wes Bentley), que le encanta grabar con su cámara todo tipo de cosas, y “se lo monta muy bien” ya que a parte del dinero que gana trabajando de camarero, se saca otra buena cantidad de dinero vendiendo marihuana, sobre todo a Lester Burnham, (magnífico Kevin Spacey), quien nos cuenta que el mejor momento del día es cuando se masturba al ducharse por las mañanas. Su esposa Carolyn (Annete Bening, también genial), es una agente inmobiliaria obsesionada por tener una casa y un jardín de película (nunca mejor dicho). Digamos que es una pareja aparentemente perfecta, que vive en una casa perfecta, pero sus vidas cambian de un día para otro. “American Beauty” es un recorrido divertido y conmovedor a través de la vida en la Norteamérica de los barrios residenciales.

    La película de Sam, es una comedia oscura y desapacible sobre la vida de quienes supuestamente viven el sueño americano, que lo tienen todo en el aspecto material, pero no se sienten felices ni satisfechos. Y es que las apariencias engañan amigos. ¿Quién nos iba a decir que el típico militar facha iba a ser a fin de cuentas homosexual? O que la típica rubia despampanante y arrogante al mismo tiempo, iba a ser virgen con 18 ó 19 años….Precisamente la única familia que parece feliz y bien avenida es la pareja de homosexuales, que no tienen nada que ocultar y son tal como son. Es curioso, porque el ex coronel Fitts (Chris Cooper), finge odiar a los gays y en su opinión son “una lacra de la sociedad y la familia menos normal” de todo el vecindario, y sin embargo él es homosexual. Pero la historia trata sobre todo de Lester; es la historia de la crisis de un hombre de mediana edad (43 años), que trata de recuperar la libertad que ha perdido frente a sus responsabilidades como marido y padre.

    La banda sonora, la fotografía, el montaje, el guión, la dirección…fabulosos, pero lo mejor del film, a parte de la cautivadora belleza de Mena Suvary, es Kevin Spacey. Mejor que en “Sospechosos habituales” (1995), “L.A. Confidential” (1997)…bueno, bueno, el papel de su vida, está impresionante. El espectador se identifica desde el principio con él, porque tiene toda la razón. La cuestión es… ¿Por qué una familia de clase media, ha de fingir ser feliz si no lo es? ¿Por qué los tiempos han cambiado y ahora Norteamérica vive en un mundo lleno de mendacidad y prejuicios?

    Ésta es una película que me gustó tanto nada más verla en el cine (con 16 años), que la ví otras dos veces más, la tercera y última vez, me acuerdo que fue entre semana, en una sesión matinal del centro comercial “La Vaguada” (Madrid); estaba “de pellas…” y si había que matar el tiempo de algún modo, qué mejor manera que viendo un peliculón como éste. Un largometraje divertido, triste, melancólico e incluso esperanzador, que nunca conduce a donde uno espera.

            









91.-SALVAR AL SOLDADO RYAN (SAVING PRIVATE RYAN)

DIRIGIDA POR: Steven Spielberg
INTÉRPRETES: Tom Hanks, Matt Damon, Tom Sizemore, Edward Burns, Vin Diesel, Barry Pepper, Ted Danson, Paul Giamatti
AÑO: 1998/DURACIÓN: 165’/GÉNERO: Bélico

                          

    -“¡Aquí se viene a moriiiiiiir!”

    “Salvar al soldado Ryan”, supuso una novedad en el vocabulario del director, una intensidad visceral y violenta. Spielberg ya había tratado la violencia, pero era una violencia de cartón piedra, moderada, diluida, con escenas puntuales de dramatismo en momentos de un horror extremo. Sin embargo, la escena inicial de “Salvar al soldado…” es implacable. La secuencia del desembarco en la playa de Normandía, es brutal, de las mejores escenas de guerra que se han rodado hasta ahora. Acción pura y dura. Los jóvenes son masacrados por ráfagas incesantes de ametralladoras y caen con sus cascos inútiles atravesados por las balas. Pero la cosa no acaba ahí. Los soldados saltan en pedazos. Fragmentos de cuerpos vuelan por los aires y salpican el suelo. El mar se vuelve de un rojo vertiginoso. El panorama no puede ser más dantesco. La cámara se sacude con violencia, (incluso se sumerge en el mar), y la película se empapa del color de la muerte. Y cuando ya por fin han ganado la batalla, uno de los soldados norteamericanos dice: “-¡No disparéis, que se quemen vivos!” o cuando el rival se rinde y levanta los brazos en señal de impotencia y rendición, aún así, siguen disparándoles. Eso es la guerra, pura y dura. Aquí deja muy claro, que la guerra es un infierno, sí, excepto cuando vas ganando, porque con la victoria tienes derecho a dictar las normas morales.

    “Salvar al soldado Ryan”, sostiene la oscuridad suficiente entre las brumas de la guerra para desestimar las acusaciones de patriotismo ciego. Contemplando las miles de tumbas, un soldado pregunta a su mujer: “-¿He sido un buen hombre?” Una forma ambigua de preguntar no solo si valía la pena, sino si estaba justificado. Sin duda son preguntas que acosan a los que quedan en pie cuando cesan los disparos, contemplando el paisaje de muerte y destrucción que acarrea la lucha, aún con el mejor de los propósitos. Excuso decir, que esta ha sido la película más taquillera de 1998; ganadora de cinco Oscars, al mejor director, “ fotografía, “ montaje, “ sonido y mejores efectos de sonido, es un largometraje que impactó mucho en la gran pantalla, sobre todo la primera media hora, es alucinante. El final también es bueno, sobre todo porque no te esperas que el protagonista, el bueno de Tom Hanks, muera*, y menos en un film de Spielberg (que a veces puede resultar un poco ñoño). El intermedio del film, quizás resulte un poco lento.
*Nada más empezar la película, vemos en el cementerio gigantesco a un señor mayor, un anciano prácticamente, que con sus ojos azules y con lágrimas, todo indica que sería Tom Hanks envejecido, sobre todo cuando tras el primer plano que hace Steven al anciano, vemos la cara de Tom junto con Sizemore y los demás, en el momento antes de desembarcar. Pero al finalizar la película, nos daremos cuenta de que no es él, sino Matt Damon.

    Maravillosamente dirigida, con un reparto estupendo y escenas sobrecogedoras, “Salvar al soldado Ryan”, no deja indiferente a nadie, y se ha convertido en un clásico.

            











90.-TORRENTE, EL BRAZO TONTO DE LA LEY

DIRIGIDA POR: Santiago Segura
INTÉRPRETES: Santiago Segura, Javier Cámara, Javier Bardem, Neus Asensi, Carlos Encinas, Chus Lampreave, “El Gran Wyoming”, Tony Leblanc, Jorge Sanz, Gabino Diego, “el potro de Vallecas”
AÑO: 1997/DURACIÓN: 99’/GÉNERO: Comedia

                             

Torrente-“Oye, oye ¡no lloréis como mariconas! ¡Veníais a lo que veníais! ¡Esto no es Bambi!”
Rafi-“Pero que era nuestro amigo…”
Torrente-“Pos si era un blando! ¡Si ha dao mi nombre a las primeras de cambio!”
Rafi-“¡Pero que iban a torturarle!”
Torrente-“¿Torturarle? ¿Y qué cojones pasa? Yo cuando estaba en la legión, en el África Corps, pasábamos meses en el desierto! ¡Y hacía tanto calor, que freíamos boquerones en la carrocería del jeep, nos picaban los escorpiones en los huevos, y teníamos fiebre, tifus, el cólera, hasta paperas! ¡Y los moros: que son como franceses pero, pero sucios, se comían vivo al Cabo Palomeque y a su perro! ¿Y por qué estábamos allí? ¡Porque no habíamos querido delatar a un compañero! ¡Porque teníamos aguante chavales! ¡Aguante…!”

    Jose Luis Torrente (Santiago Segura), es un policía que según el comisario (El Gran Wyoming), tiene totalmente perturbadas sus facultades mentales. Es guarro, alcohólico, racista, machista, fascista y del Atleti, que vive con su padre parapléjico(Tony Leblanc) en Madrid, donde desempeña su labor de defensor de la ley y descubre en su propio barrio (Atocha), una importante red de narcotraficantes. Como fue expulsado del cuerpo hace cinco años por ser un alcohólico y estar totalmente desprovisto de sus facultades mentales, contará con la ayuda de Rafi (Javier Cámara), su vecino, un chico muy freak que está obsesionado con todo lo que tenga que ver con la policía y es convencido por Torrente para que trabaje con él unos días. (”-Vamos a ver chaval, ¿tú qué haces por las noches?” “-Ehh…dormir” “-Ahh… ¡mariconadas! ¡A partir de ahora te vienes a patrullar conmigo!”) Pero entre ellos dos no es suficiente para desmantelar los negocios turbios del barrio, así que Rafi llamará a “los refuerzos”, sus amigos Toneti, Malaguita y Bombilla (-“Pero ¿qué son…así como tú…?”) para poder hacer frente a la chusma, como hizo Travis Bickle en “Taxi driver”, uno de los ídolos de Rafi. Pero en la misión, se verán envueltos también el pobre padre de Torrente, la “chinita” del restaurante y la “primita” de Rafi, Amparito (Neus Asensi), a la que “le va mucho la marcha”. (”-¡Joe tu prima chaval! Jo, jo, ¡si es que es una cachonda!”)

    Segura se “hizo de oro” con este cutre, original, divertidísimo e irreverente film español que fue un exitazo en taquilla. Las únicas películas españolas que superan a ésta en cuanto a éxito taquillero se refiere, son “Mar adentro” (2003) y “Torrente 2. Misión en Marbella”. Claro que en ésta mete ya demasiado “colegueo”, demasiados cameos y todo excesivamente exagerado, como por ejemplo el yonqui al que da vida Gabino Diego. Está rodada con mayor presupuesto, es obvio, pero pierde todo el encanto de la primera, ese ambiente casposo y sucio de la capital. No le quito mérito a Gabino Diego, pero personalmente prefiero a Javier Cámara como cómico. Y también hay cameos en ésta sí, como El Gran Wyoming o Faemino y Cansado, pero con mesura; no comparemos por ejemplo el Cameo de Javier Bardem haciendo de yonqui o de Poli Carpo Díaz, el potro de Vallecas, haciendo de…él mismo, con los de Íñigo de Gran Hermano o Máximo Pradera… ¡Por favor! Y en cuanto a la tercera parte que hizo…sin comentarios. A lo que iba, ésta es la mejor de la saga, con un argumento sencillo pero muy entretenido, con un Santiago Segura en plena forma (artísticamente hablando), que rescató a Tony Leblanc, tras 25 años de ausencia, con un Javier Cámara genial, desempeñando el rol de escudero de Torrente, y una Neus Asensi imponente.(-“¿Tu prima? ¿Qué es una guarra dices…? Pos si parece mu limpita…”)

    “Torrente”, marcó un antes y un después en el cine español. Han pasado ya más de 10 años desde que le vimos por primera vez en la gran pantalla, y aún hay gente (de todo tipo de edades yo incluído), que sigue imitándole, sobre todo en su forma de hablar, sus frases. “Torrente”, que tanto asco les da a la mayoría de chicas, fue un boom en España, como lo fue por ejemplo Chiquito de la Calzada allá por el 97 ó el 98 , cuando todos imitábamos sus palabras (“finstro”, “pecador de la pradera”, etc…). Sin embargo eso ya está olvidado, es historia. “Torrente” en cierto modo, no es James Bond, pero ha marcado mucho, sobre todo a la juventud. Puede que con la tercera entrega perdiese el Norte el cineasta español de Carabanchel (Alto). Pero estoy seguro de que si algún día se le vuelven a cruzar los cables a Santi, y le da por volver a encarnar al héroe español, por asuntos económicos o por cualquier otro motivo, no sería de extrañar que viésemos una cuarta parte de Torrente, y dudo bastante que volviera a cometer los mismos errores que la segunda y la tercera. Al fin y al cabo, hoy en día están de moda las continuaciones ¿no? Y si Harrison Ford ha vuelto a dar vida al eminente arqueólogo Indiana Jones con 65 tacos y Stallone a Rocky y a Rambo con 60 y 61 primaveras… ¿Por qué no? ¿Quién sabe? La vida es como el parchís, da muchas vueltas. Todo es posible. Sólo sé que si se anima nuevamente y la hace porque está inspirado y resulta ser buena, no creo que lo sea tanto como la primera, con esa frescura, y ese deliberado cutrerío que nunca antes se había visto en la gran pantalla. ¡Viva el Fary!







89.-EL INDOMABLE WILL HUNTING (GOOD WILL HUNTING)

DIRIGIDA POR: Gus Van Sant
INTÉRPRETES: Matt Damon, Robin Williams, Ben Affleck
AÑO: 1997/DURACIÓN: 126’/GÉNERO: Drama

                         


    Una cosa está clara: cuando Robin Williams se deja barba para algún papel dramático tipo “Despertares” (1990) o interpreta a un sabio profesor como en “El club de los poetas muertos” (1989), está genial. Borda este tipo de papeles. Aquí lo mismo, lo hace tan bien que le dieron un Oscar al mejor actor secundario. El otro Oscar que se llevó la película, fue para el mejor guión, escrito por dos de sus actores protagonistas, Ben Affleck y Matt Damon. Ambos son amigos desde hace tiempo y decidieron desarrollar un trabajo que Damon había presentado en su época de estudiante en Harvard. Tanto Ben como Matt crearon la historia asumiendo el papel destinado a cada uno. Buen trabajo chicos.

    Will Hunting (Matt Damon) es un joven rebelde y carismático con una capacidad intelectual fuera de lo normal. Al igual que sus amigos, Will realiza trabajos mal pagados y pasa su tiempo libre en el bar, donde en ocasiones tiene problemas con la ley. Tras una pelea por los alrededores de la zona de bares, a Will le detiene la policía y se ve obligado a ir a la cárcel. Excuso decir que el grupo de amigos con el que va Will, son una panda de perdedores, muy desgraciados todos ellos, malas influencias para Will. Todos, excepto su mejor amigo Chucky (Ben Affleck), que en el fondo es una buena persona, y no es tan tonto como parece. Ahora que Will ha sido arrestado, su única esperanza es Sean Maguire (Robin Williams), un profesor y terapeuta que queda asombrado de sus capacidades y problemas emocionales. Entre ellos empieza una conflictiva y extraña relación.

    El trasfondo psicológico de “El indomable Will Hunting” tiene una lectura paralela en el proceso de aprendizaje y crecimiento que supone el paso a la madurez, las necesidades afectivas de Will encuentran su contrapeso en la lealtad de sus amigos, del mundo marginal al que pertenecen y del que no quiere salir, siempre por temor al fracaso y a que la realidad le llegue a defraudar, la dificultad para aceptar el riesgo y volverse a sentir rechazado. El film de Van Sant nos quiere dar un final liberador, en el que la independencia personal triunfa sobre las cuestiones racionales. El largometraje cuenta con muchas virtudes: una historia original que nos revela cómo el talento puede surgir en los lugares y las personas más insólitas y se convierte en una crítica a los sistemas de educación tradicionales que se acercan al conocimiento de las cosas a través de lo que otros han creado o sentido y no a través de la propia experiencia y la necesidad por descubrir*.
*Un par de años más tarde, Gus Van Sant realizó “Descubriendo a Forrester”, una película muy parecida a ésta, que a pesar de contar con actores como Sean Connery o Murray F. Abraham, es mucho peor. El director europeo es así, una de cal y otra de arena, te puede dejar perplejo con películas como ésta, como te puede defraudar a más no poder con largometrajes infames como “Elephant” (2001) o “Mi Idaho privado” (1989).